Thursday, December 08, 2005

Historia de un soñador


SERGIO BAMBAREN, SURFISTA Y ESCRITOR
"Sigo buscando la ola perfecta"

Tengo 44 años y nací en Lima (Perú). Viví en Estados Unidos, Australia y Europa, y he vuelto a Lima. Soy ingeniero químico y trabajé en grandes empresas, pero lo dejé todo para buscar mi ola. Escribí ´El delfín´, y me siento en paz y feliz. Estoy soltero, sin hijos. 'Política? Derechos ciudadanos. Creo en un ser superior y bondadoso.

Es un tipo muy sosegado. Le veo ante mí, pero a ratos me parece que se ausenta, como si viajase muy lejos: se ha ido sobre alguna ola... De playa en playa, este hombre ha escrito una decena de libros con los que suma ya la delirante cifra de 15 millones de ejemplares vendidos, la mitad de ´El delfín´ (Granica). Por sus reflexiones sobre el sentido de la vida, ve su obra "en la estela de Kahil Gibran y Saint-Exupéry". Le digo que su delfín recuerda a aquella gaviota de Richard Bach (´Juan Salvador Gaviota´): "Sí, he hablado con Bach sobre ello, y la diferencia es que su gaviota persigue la libertad y la perfección, y mi delfín persigue sueños". Dice que le gusta dialogar con sus lectores y responder a todos los correos, así que su dirección es: sbambaren@compuserve.com.

VÍCTOR-M. AMELA - 08/12/2005


Nací frente al mar. Con dos años me escapaba de casa, me sentaba en los acantilados a ver la puesta de sol en el mar...

- ¿Qué le daba el mar?

- Lealtad insobornable. ¡Siempre está ahí! De niño paseaba por la playa, y vi a unos chicos practicar surf. Me dejaron probar...

- ¿Y?

- ¡Ah, cuando sentí que me deslizaba sobre las olas...! Tenía cinco años, ¡y aún siento como si hubiese sido hace cinco minutos! Espero morirme sobre una tabla de surf.

- Se convirtió en su pasión.

- En un modo de vivir. He viajado por todo el mundo en busca de diferentes olas, en busca siempre de la ola perfecta...

- ¿Qué hace de una ola la ola perfecta?

- Lo es cuando sobre ella sientes paz, armonía con el océano, una danza en la que eres uno con todo, con la mente en blanco...

- Parece un éxtasis místico...

- Lo es. Quizá dure en tu reloj 20 o 30 segundos..., ¡pero es un placer eterno! Esos instantes los recuerdas toda tu vida, ¡siempre!

- ¿Y dónde están las mejores olas?

- Jeffrey´s Bay (Sudáfrica), Agadir (Marruecos), Sandom Point (Australia), Sunset (Hawai), Mundaka, Tarifa... Y Chicama (Perú): en esa playa se forma la ola más larga.

- ¿Qué debo entender por larga?

- Entras en la ola, te pones en pie en la tabla y la cabalgas... ¡durante dos kilómetros!

- ¿Desde cuándo persigue su ola perfecta?

- Desde que decidí escuchar a mi corazón.

- ¿Y cómo sucedió eso?

- Me crié en un entorno en el que el éxito se medía por el poder y el dinero. Fui a Texas, me gradué como ingeniero químico, trabajé allí en la Shell Oil, y luego pasé a la UK Steel en Australia, ¡pensando en las olas...!

- ¿Y las aprovechó?

- No. Cometí un error inmenso: ascendí en la corporación, alcancé cargos, cerraba negocios millonarios... Tenía un bello carro, una hermosa casa, Rolex, todos los juguetes...Me felicitaban..., y yo me sentía miserable.

- ¿Por qué miserable ?

- Me sentía tan alejado de la naturaleza y de mí mismo... No trabajaba ya para vivir, sólo vivía para trabajar... Yo solito me había encerrado en una jaula de oro.

- ¿Y qué pasó?

- Estaba en un hotel de Singapur cerrando un gran negocio con unos empresarios malasios... y entonces oí la voz de mi corazón.

- ¿Qué oyó?

- "Basta. Sergio: ¡es ahora o nunca!". Lo recuerdo con tanta claridad... Llamé a mi asistente y dejé que él rematase el trato. Yme fui a enviar un fax a mi empresa: "Renuncio".

- ¿Qué le dijeron en la empresa?

- Intentaron disuadirme, pero estaba decidido: regalé todo lo que tenía, casa, carro...

- ¿En serio? ¿Lo regaló todo?

- Sí, a conocidos que lo necesitaban más que yo... Me quedé con el dinero justo para vivir un año: compré una caravana pequeña, metí mi tabla de surf y me fui a Europa.

- ¿Qué buscaba tan lejos?

- Quería volver a ser yo, a reconocerme en el espejo. Y quería conocer las olas de Portugal, del Cantábrico, del norte de Francia...

- ¿Y qué tal?

- Me enamoré de Guincho, una playa al norte de Lisboa: instalé mi caravana en un camping vecino y cada día surfeaba aquellas olas. Y un día... ¡Un día apareció el delfín!

- ¿Qué delfín?

- Un delfín venía y nadaba junto a mí. Tres días seguidos... A la tercera noche, me senté en aquella hermosa playa de pinos con mi ordenador portátil, para repasar mi contabilidad... y allí experimenté una catarsis.

- ¿En qué consistió?

- Sentí que ese delfín protagonizaba una historia... que era la mía. Y empecé a escribir: en tres semanas concluí El delfín. Historia de un soñador:es un delfín que persigue la ola perfecta, ¡que persigue sus sueños!

- ¿Qué hizo con ese cuento?

- Firmé contrato con Random House, ¡y empezaron a retocármelo! Volví a oír la voz de mi corazón: rompí el contrato. Lo edité yo mismo, con fotos de delfines de un amigo. Repartimos nosotros los ejemplares...

- Qué moral.

- Conseguí un trabajito que me dejaba tiempo para mis sueños, mis olas. No necesitaba más... Pero una agente se llevó mi libro a la Feria de Frankfurt..., y hoy lleva ya vendidos ¡7,5 millones de ejemplares!

- ¿A qué atribuye tanto interés por su libro?

- Millones de personas sienten que dejan pasar su vida, que abandonan sus sueños...

- Y al leerle, ¿reaccionan?

- Muchísimos, sí. ¡Recibo tantos e-mail, tantas cartas! Mire ésta, de un corredor de bolsa alemán, que me cuenta que lo ha dejado todo para navegar por el mundo...

- ¿Y cuál es su sueño ahora?

- Lo realizo: nado con delfines en un playa cercana a Lima, donde he vuelto a instalarme. Es una experiencia muy liberadora: son delfines salvajes, libres, y vienen a mí cuando quieren y porque quieren.

- ¿Se atreve a darme algún consejo?

- Hágase esta pregunta: "Si sé planear mis vacaciones del próximo verano..., ¿por qué no planeo ya lo que quiero de mi vida?".

- Tiene razón...

- Pienso a menudo en lo que me dejo escrito mi madre antes de morir: "Sergio, nunca dejes que tus miedos se interpongan en el camino de tus sueños".

- Si pudiese hablar con ella, ¿qué le diría?

- Mamá, ¿hay olas en el cielo?

- Mientras... ¿cuál es su playa favorita?

- La que llevo dentro del corazón. Todos tenemos una: sigue a tu corazón, ¡y acertarás! Yo soy feliz persiguiendo la ola perfecta.

Cortesia de La Vanguardia.

1 comment:

angelie said...

pork no publikan mas sobre esta ermosa obra komo el contexto historiko y kultual perosonajes .etc